





Hoy día mi profesor me contaba algunas diferencias entre el calzado que se produce en Europa, mas específicamente, en Italia y en Argentina. Su teoría es que los zapatos italianos más lujosos con los que uno puede llegar a soñar se fabrican en unos talleres que tienen cero glamur. Y le creo, deben ser unos tipos con sus dedos gordos y hormas tiradas por todos lados, comiendo pizza y olor a neoprén. Lindo. Mejor nunca osemos a conocer un taller de artesanos de lujo.
Etiquetas: Luciano Padovan, Spring 2009